1ra Cadena 97.5 FM y 790 AM

El tratamiento para la Esclerosis Múltiple debe ser personalizado

Autor: Radio Fórmula RF La Paz

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Fecha: 15 mayo, 2019

Dra. Verónica Rivas, neuróloga especialista en Esclerosis Múltiple (EM), Coordinadora de la Clínica de EM en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”

Hasta el día de hoy todos los medicamentos que existen para la Esclerosis Múltiple (EM) son medicamentos modificadores de la enfermedad, es decir ninguno la cura. Todos los fármacos están encaminados a retardar y reducir el número e intensidad de los “brotes” o recaídas para evitar que haya nuevas lesiones en el Sistema Nervioso Central y por ende la discapacidad sea menor y la funcionalidad y calidad de vida de los pacientes sea mejor.

En la actualidad, México cuenta con 11 medicamentos aprobados de los 12 que existen en el mundo. Los cuales son más eficaces y eficientes, modifican la evolución natural de la enfermedad, y son fáciles en su aplicación, además de disminuir la probabilidad de provocar eventos adversos.  

Se puede decir que un medicamento es adecuado para el paciente cuando tiene el suficiente potencial de reducir los brotes y las reacciones adversas son bien toleradas.

El objetivo de los profesionales de la salud es dar a las personas que viven con la enfermedad un diagnóstico temprano y asegurarse de que reciban el mejor tratamiento disponible que se tenga en ese momento.

En nuestro país, el tratamiento que se indica depende de la situación de acceso que enfrenta cada paciente; es decir, el médico debe conocer el panorama de los alcances que tenga el paciente; si cuenta o no con seguridad social o seguro de gastos médicos mayores.

La mayoría de los medicamentos son muy costosos y las instituciones públicas de salud, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) no siempre cuentan con ellos. En el caso del Seguro Popular no cuenta con recursos para atender este padecimiento.

También deben identificarse los factores de riesgo que están catalogados como buen y mal pronóstico, así como las características propias de cada paciente como: género, edad, raza, frecuencia de recaídas y grado de lesiones, antecedentes médicos, así como si presenta otras enfermedades crónico-degenerativas como diabetes o hipertensión, entre otras.

Existen tres principales grupos de medicamento: inyectables, orales y anticuerpos monoclonales.

Inyectables.- Los interferones y el acetato de glatiramer fueron los primeros en existir, con el tiempo han cambiado su frecuencia de aplicación para brindar mayor comodidad y apego al tratamiento. Tienen una eficacia entre leve y moderada y los efectos secundarios aparecen generalmente en la zona de aplicación y en días posteriores puede haber lo que se conoce como síndrome seudogripal.

Orales.– En general son bien tolerados por los pacientes, se toman una o dos veces al día y hasta el momento fingolimod es el único autorizado para uso pediátrico (arriba de los 10 años). El seguimiento debe ser estricto principalmente previo al inicio y en los primeros meses de uso. Con algunos es necesario realizar antes un electrocardiograma para evitar afecciones cardiacas, así como asegurar que el paciente tenga la vacuna para la varicela.

Anticuerpos monoclonales.- Son los más recientes y de mayor eficacia, se administran vía intravenosa, el más actual tiene una duración de 6 meses entre una aplicación y la siguiente. Se deben aplicar en centros ambulatorios especializados en infusión o si el paciente tiene algún antecedente de cuidado es mejor hacerlo en un hospital para el mejor manejo de cualquier evento adverso que se presente.

En el caso de las mujeres que buscan un embarazo, éste debe ser planeado y conversado con su médico para tomar decisiones conjuntas que disminuyan al máximo cualquier complicación.

No se recomienda suspender el tratamiento porque puede aparecer el “efecto rebote”, una mayor carga de efectos secundarios. El paciente tiene que informar a su médico tratante si requiere un cambio o suspensión de los medicamentos.

Todos los medicamentos requieren una rigurosa vigilancia incluso el más noble debe ser monitoreado para evitar riesgos de eventos adversos, se recomienda que el paciente tenga una comunicación permanente con el médico tratante para resolver dudas y elegir en conjunto las mejores alternativas de acuerdo con su valoración clínica individualizada.